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¿Qué ha cambiado hoy para que hayamos olvidado esa distinción tan elemental entre perro de presa y alano?

Por Luis Cesteros
Fecha: 16 de octubre de 2006

 

Del TRATADO DE LA MONTERÍA (siglo XV), anónimo:

“De los alanos, a mi parecer, pueden ser tenidos por mejores para montear los medianos de altura y largura y de carnes, por son más ligeros que es cosa muy conveniente, porque comúnmente, dejando el provecho que se sigue de alcanzar el alano al venado, hay otro, que los livianos son de mayor agarre, porque la presa del alano, algunos que saben poco de este arte piensan que consiste en apretar la quijadas, y no es así, sino en el aliento, y lo pruebo por dos razones: la primera que todos los alanos boquihendidos son más prisueños, que por la grandeza de la boca pueden tener y resollar por ella, y los que la tienen pequeña, por el contrario, se la ocupa la misma presa; la segunda, que si a un alano de firme presa, le tapan las narices teniendo, soltará, y cuando toman dentro del agua, entrándoles en las narices, también dejan, y por tanto los que las tienen muy abiertas, son firmes de tenida.

Y por tanto, volviendo a mi razón, visto esto, el que sea ligero alcanzará presto, antes que haya corrido mucho, y llegará con mejor aliento que si alcanzara lejos y tendrá mejor que, el que por su pesadumbre llega ya ahogado. Y aunque el alano sea liviano no por eso perderá las hechuras hermosas, dígolo porque algunos no los tienen por hermosos sino son muy fieros de cabeza y de todos los otros miembros, estos tales verdad es que son más para tomar vacas que para el monte, porque la mayor parte son pesados; pero hay otros de tal proporción que son hermosos y provechosos para este oficio” … y cuando da su parecer acerca de lo que tiene que ser un buen alano, sin desviarse de la descripción que realiza el Rey castellano en el Libro de la Montería, señala: “Ya he dicho que debe ser mediano de largura, altura y anchura, la cabeza un poco larga, que no muy corta y partida, y el hocico casi igual, que no sea ahusado, los labios caídos … los ojos pequeños, como cuadradillos, un poco tristes, y poco blanco en ellos, y lo que tenga, vetado de vetas sangrientas y el mirar airado, pero derechos … que no sea más alto detrás que de delante, porque son más corredores y toman más fácilmente…”  (Tratado de Montería-Duque de Almazán-)

Hoy, más que nunca, en que estamos viviendo un proceso de confusión acerca del tipo canino descrito por nuestros clásicos de montería sobre lo que es un perro alano y sus diferencias con el perro de presa, la cita anterior constituye un documento privilegiado para superar esta dificultad interpretativa, y es que ya los antiguos distinguían perfectamente por su morfología, pero sobre todo, por sus aptitudes y funcionalidad entre los dos tipos descritos, curioso es en este sentido, como señala nuestro Montero de las Sierras de Segura, que ya entonces los denominados perros de presa o chatos del país (…porque algunos no los tienen por hermosos sin no son muy fieros de cabeza y de todos los otros miembros, estos tales verdad es que son más para tomar vacas que para el monte, porque la mayor parte son pesados), ejercían, como lo siguen haciendo hoy, una especial atracción entre los neófitos de la caza mayor, quizás la razón estriba en su dócil carácter, aparente potencia y expresión de fiereza.

Estos perros braquicéfalos, prognatos y pesados desarrollan sus  aptitudes, esto es, su capacidad de agarre, en la corta distancia, sin embargo, carecen de funcionalidad cuando la presa de debe realizar tras una larga carrera de alcance, todo ello, como hemos dicho, era conocido por nuestros monteros, que centraron sus esfuerzos en la selección de un tipo genuino, denominado por Gaston Phoebus como alano “gentil”, o, simplemente, alano, por la noble función a la que se le dedicaba que no era otra que la de la montería, en aquel tiempo medio de entrenamiento de las oligarquías nobiliarias para la guerra de conquista contra el invasor musulmán, de ahí su alta valoración social, y dejaron de lado al denominado por el mismo autor como alano “carnicero”, o simplemente chato o perro de presa, que se destinaba al desempeño de otras funciones de menor importancia y rango social de acuerdo a los valores de la época, a saber, el agarre de ganado.

Un proceso similar al anterior lo hemos conocido recientemente en los valles que conforman las Encartaciones. El proceso continuo de repoblación forestal y mestizaje del ganado monchino con razas de alta producción cárnica, ha dado lugar a que el tipo tradicional y mayoritario de perros que se encontraban en aquellos lugares, perros de presa, devinieran en inútiles para realizar las nuevas funciones que los ganaderos demandaban, no precisaban ya de perros de agarre para la corta distancia sino  perros capaces de hacer presa tras una larga persecución. Con un sentido práctico, y también porque no decirlo, con una cierta ignorancia sobre el valor de las razas y los procesos formativos de las mismas, decidieron atajar acortando el complejo proceso  de la selección mediante cruces entre estos perros con perros pastores, así lograron un aligeramiento de los primeros, a lo que le siguió tras un cierto proceso selectivo, la creación de una nueva raza de alcance que se caracteriza por un tipo corredor, de buena talla y aceptable capacidad de hacer presa.

Pero volviendo a la cuestión anterior, esto es, los dos tipos indicados de perros, se hace inevitable la siguiente pregunta, ¿qué ha cambiado hoy para que hayamos olvidado esta distinción tan elemental entre perro de presa y alano?, más aún, ¿qué ha llevado a determinados criadores a cambiar el curso del proceso de selección que en su día inició los Sres. Contera, Arribas y Centenera decantándose por un perro más próximo al tipo de perro de presa que al tipo alano?.

Las respuesta no es sencilla de responder, quizás solo puedan hacerlo los que así han obrado, pero lo que no admite duda es que desde un primer momento el proceso de selección descartó los perros que se presentaban dentro del tipo “presa”, a los que hemos descrito como perros chatos, prognatos, braquicéfalos y pesados, entre otras razones, por existir razas muy afines y depuradas como el boxer cuyo tipo está muy fijado desde hace siglos y que participa de sus mismas características morfológicas y funcionales.

Pues bien, muy al contrario de la situación en que no hallamos en la actualidad, en el ánimo de los primeros recuperadores de la raza estaba lograr la recuperación de un tipo singular que no guardaba afinidad con ninguna otra raza existente, un tipo genuino peninsular lleno de carga histórica y emocional, y en esa labor aún inconclusa, nos volvemos a encontrar después de casi veinte años un grupo de aficionados capitaneados de nuevo por el Sr. Contera, con el propósito de corregir los desmanes cometidos y lograr de una vez para siempre fijar el tipo de perro alano del que hablan nuestras fuentes históricas. Con este propósito nace esta nueva página web que esperemos aporte suficiente claridad de conceptos entre los aficionados a esta raza, evitando en el futuro volver recaer en los mismos errores cometidos en la selección de la misma.

Luis Cesteros



 

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