EL TIPO ALANO TRADICIONAL

La cabeza es la llave de una raza. La tradición castellana del congrio en  salazón ha hecho de la cabeza de este pez un referente muy usado al describir las razas caninas. El congrio es un fisóstomo marino, de forma parecida a la de la anguila, de la cual se diferencia por tener la mandíbula superior más larga que la inferior. La descripción del libro real es tan fina y tajante que no debe dejar dudas, ni en la conformación (talle) de la cabeza cuadrada, de poco belfo (bien seca);  también en lo que se refiere al cuerpo atlético, cuello largo,  caja torácica grande, radios óseos derechos, de vientre recogido, de lomo musculoso y de tercio posterior escurrido (no cargado). Igual que genéticamente algunos caracteres van ligados al sexo, también algunos caracteres se transmiten de unos ejemplares a otros o se conservan en una población racial como en caracteres vinculados, algo así como un paquete de características asociadas. En el caso del alano, la mordida en tijera y el cráneo dolicocéfalo, va asociado a perfil facial recto, la estructura galopadota, la grupa derribada, los costillares planos, los ojos oblicuos, el carácter áspero, el instinto de caza, el pelaje áspero, el ocasional pie de liebre… Los perros braquicéfalos de presa son chatos, prognáticos al noventa y ocho por ciento, de pelo más suave, constitución cilíndrica, carácter meloso, labios carnosos y abundantes, más ladradores y ansioso, pie recogido, paso al trote cochinero…De ahí que sea importante en el momento actual de la raza deslindar definitoriamente tipos contrarios, especialmente para los futuros usuarios y también para la cinofilia organizada.