TIPO CABEZA DE CONGRIO

 

La cabeza es la llave de la raza. La tradición castellana del congrio en salazón ha hecho de la cabeza de este pez un referente muy usado al describir las razas caninas. El congrio es un fisóstomo marino, de forma parecida a la de la anguila, de la cual se diferencia por tener la mandíbula superior más larga que la inferior. La descripción del libro real es tan fina y tajante que no debe dejar dudas, ni en la conformación (talle) de la cabeza cuadrada, de poco belfo (bien seca).

 

 

Son poco frecuentes en la antigüedad las descripciones morfológicas, lo digo desde la perspectiva de una sólida formación bibliográfica y como documentalista en lo que se refiere a búsqueda de documentos relacionados con troncos caninos antiguos. Esta descripción morfológica es tan rara que debe ser valorada por los aficionados modernos tanto como lo fue por documentados autores posteriores al rey castellano.

Dice José Noriega en su introducción al “Libro de la Montería” del siglo XV, que descubriera el Duque de Almazán (conservado en el Museo Británico), que el autor anónimo de esa célebre obra montera es seguramente D. Fernando de Iranzo, hermano del Condestable de Castilla y Adelantado de Jaén. El autor refleja un enorme conocimiento directo del “oficio de montear” y en su obra tomo enorme protagonismo el perro de caza, especialmente el alano del que continuamente ofrece consejos. Iranzo o quien aquello escribiese conoce el libro de la Montería del rey de Castilla, pues escribe un siglo después que el rey acumula la sabiduría de lo leído y lo practicado.

Todos los autores posteriores en libros de caza han respetado y seguido las descripciones del rey Alfonso XI, aunque es más interesante que ninguno el testimonio de un ‘quasi' contemporáneo, pues la forma de cazar y los medios de la montería cambiaron poco en apenas cien años, al contrario de lo que sucedería con la difusión de la pólvora y los cambios dinásticos en España. El hidalgo Iranzo no se resiste a perfilar datos y opiniones sobre el uso del alano en la caza mayor y las condiciones de su naturaleza, con lo que soporta mejor una visión veraz de lo que debe ser la raza. Sus palabras son respetuosas y originales:

Y por cuanto en el Libro de la Montería que he nombrado en mi proemio, están las proporciones de los alanos y sabuesos, qué tales deben ser para ser buenos y hermosos, no será necesario ponerlo aquí, pero con todo diré mi parecer, que creo que no se desviará del suyo.

“Ya he dicho que debe ser mediano de largura, altura y anchura, la cabeza un poco larga, que no muy corta y partida, y el hocico casi igual, que no sea ahusado, los labios caidos, de manera que tengan buena anchura, la boca hendida y negra dentro, porque tenga la encarnadura de ella más fuerte, las presas gruesas y cortas; los ojos pequeños como cuadradillos, un poco tristes y poco blanco en ellos, y lo que tenga, vetado de vetas sangrientas y el mirar airado, pero derecho, que no atraviese la vista sin volver la cabeza, que lo contrario es señal de traidor y homicida.