Error
  • XML Parsing Error at 1:271. Error 9: Invalid character
  • XML Parsing Error at 1:147. Error 9: Invalid character
  • XML Parsing Error at 1:145. Error 9: Invalid character

Genuino tipo alano: el patrón de Alfonso XI



En la agrupación de perros de presa ibéricos se presentan dos castas o tipos definidos: por un lado, los perros chatos de cabeza redonda, voluminosos, de cuerpo recogido, de poco aliento –perfil facial cóncavo- y de magnifica presa, de irreductible carácter, definidos en el siglo XIX como ‘perro de presa español' y que quedaron especialmente dedicados a labores de ganado. Los perros de presa son más chatos, cortos y pesados, óptimos para la sujeción de reses en distancias cortas. Aquellos perros de presa españoles –los ‘perros de toros'- son el origen de todas las razas modernas. En Inglaterra nacería el Bulldog, en Burdeos reconocen el origen español del dogo que lleva el nombre de la ciudad; los bullmastiff. En Alemania el Bulenbeiszer (agarra-toros) sería el antecesor del Boxer.

Por otro lado, los perros de alcance y agarre, de cabezas cuadradas, hocicos más largos, carrera rápida, insensibles al dolor, de tipo algo galgueño –sublongilíneo- de cuello y proporciones largas, de cabezas cuadradas y mirar fiero, de ojos pequeños oblícuos ( pequeños y un poco longuetes, como dice el códice esculiarense) y movimientos veloces: el llamado ‘perro alano', siempre empleado en la caza mayor de montería o de ronda nocturna que ha ocupado las descripciones clásicas.

Los libros de caza describen generalmente los perros utilizados para la montería, con desatención frecuente de las razas de perros dedicadas al ganado. En el siglo XIV se registró la más pormenorizada descripción del perro alano, miniaturas incluidas, del ‘Libro de la Montería' (1340) del rey Alfonso XI el Justiciero de Castilla. A partir de ese texto clave, se producen nuevas y muy explícitas descripciones, representaciones en pintura y escultura, coetáneas y acordes con los detalles del rey castellano. Las magnificas libreas que exhiben los alanos, sus agresivas expresiones, sus vientres recogidos y protegidos, sus cincelados cuerpos, sus orejas recortadas, sus potentes mandíbulas, sus largos hocicos y recortados labios, sus enceradas capas, sus bocas negras... No hay lugar a duda. La descripción alfonsina es tan minuciosa y completa que constituye el patrón de la raza. Ningún autor posterior la ha contradicho.

La cabeza es la llave de la raza. La tradición castellana del congrio en salazón ha hecho de la cabeza de este pez un referente muy usado al describir las razas caninas. El congrio es un fisóstomo marino, de forma parecida a la de la anguila, de la cual se diferencia por tener la mandíbula superior más larga que la inferior. La descripción del libro real es tan fina y tajante que no debe dejar dudas, ni en la conformación (talle) de la cabeza cuadrada, de poco belfo (bien seca); también en lo que se refiere al cuerpo atlético, cuello largo, caja torácica grande, radios óseos derechos, de vientre recogido, de lomo musculoso y de tercio posterior escurrido (no cargado) .

Son poco frecuentes en la antigüedad las descripciones morfológicas, lo digo desde la perspectiva de una sólida formación bibliográfica y como documentalista en lo que se refiere a búsqueda de documentos relacionados con troncos caninos antiguos. Esta descripción morfológica es tan rara que debe ser valorada por los aficionados modernos tanto como lo fue por documentados autores posteriores al rey castellano.

Dice José Noriega en su introducción al “Libro de la Montería” del siglo XV, que descubriera el Duque de Almazán (conservado en el Museo Británico), que el autor anónimo de esa célebre obra montera es seguramente D. Fernando de Iranzo, hermano del Condestable de Castilla y Adelantado de Jaén. El autor refleja un enorme conocimiento directo del “oficio de montear” y en su obra tomo enorme protagonismo el perro de caza, especialmente el alano del que continuamente ofrece consejos. Iranzo o quien aquello escribiese conoce el libro de la Montería del rey de Castilla, pues escribe un siglo después que el rey acumula la sabiduría de lo leído y lo practicado.

 

 

Acerca de Alajú

Recuperación de la raza

Proceso de oficialización